martes, 14 de febrero de 2017

Desconocido enemigo en el gremio Apícola

El sector apícola tiene una gran importancia en la riqueza de la comarca de Hurdes desde hace bastantes siglos. Gracias a esa biodiversidad y cantidad de ecosistemas encontrados en los distintos pueblos hurdanos que estas obreras pueden transportar a sus celdas gran cantidad de néctar de flores para sus reservas alimentarias de distintas especies vegetales. Nos encontramos con productos elaborados por las abejas (Apis mellifera) como: Miel, polen, cera, jalea real, etc.... Estos productos hurdanos tienen gran valor por todo el continente.
La miel se clasifica según su origen vegetal: encontramos la miel de flores que es la producida por las abejas a partir del néctar de las flores; esta a su vez se subdivide según en el número de néctar de esa especie predomine (Monofloral) y de si predominan el néctar de varias especies vegetales (Multifloral).
Las especies vegetales más usuales de las cuales las abejas recolectan el néctar de su flor son los siguientes: Castaño (Castanea sativa), Romero (Rosmarinus officinalis), Brezo (Erica sp), Naranjo (Citrus sp), Eucalipto (Eucalyptus sp), Lavanda o Cantueso (Lavandula sp), etc..
Estos apicultores tienen una gran enemigo, que con su hambre voraz, como es esa ave coraciforme (Abejaruco - Merops apiaster) de la cual se alimenta de gran cantidad de abejas, dejando la zona despoblada. Este es uno de los enemigos visibles que se han llegado a controlar de manera biológica.
Otro de los problemas con mayor importancia y menos conocido que hace que se pierdan las poblaciones de asentamientos de abejas, son ese cruce de líneas de energía de esta red de hondas o radiaciones que proceden del interior de la tierra (cruce de Lineas Hartmann). Estas lineas son perpendiculares de 21 centímetro de anchas y con una separación entre ellas de 2,5 metros sentido norte-sur, con polaridad negativa y con separación de 2 metros en sentido este-oeste, con polaridad positiva. Estas lineas forman una red imaginaria que envuelve la tierra.
Se ha llegado a estudiar, y gracias  a los asentamientos de las colmenas se a podido demostrar, que justamente donde coincidía un cruce de lineas Hartmann con las coordenadas de alguna colmena dentro de un asentamiento apícola, la población de abejas de la colmena enfermaban hasta llegar a fallecer, dejando intactas las colmenas linderas.






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