miércoles, 15 de febrero de 2017

Leyenda de la luz de Ribera Oveja

Las Hurdes con lugares de secretos y misterios, tierra fascinante llena de leyendas, donde existen profundas lagunas y un valle tan estrecho que solo se le ve la cara al sol en pleno mediodía.Muchos antropólogos han definido a esta zona, como una zona muy especial.
En los seranos, reuniones donde se cuentan las diferentes leyendas con el fin de seguir esa tradición de generación en generación, se cuentan algunas de esas leyendas llamativas como: "La Chacalaera, El Pelojancano, el Tio del Bronce, El Pájaro de la Muerte y en la que nos vamos a centrar "la Luz de Ribera Oveja". Son historias que han causado temor durante siglos.
Desde principios de siglo, en la alquería de Ribera Oveja, pueblo perteneciente a Casar de Palomero, son muchos los casos de avistamiento de un fenómeno extraño en sus montañas, un fenómeno que a recibido una gran cantidad de nombres: " las luminarias", " la luz de Ribera Oveja", " "Lamparil fatal, etc..
Extrañas luces que se le aparecían a vecinos de Ribera Oveja, Cambroncino, Martilandrán. Estas luces provenientes de la profundas aguas del pantano de Gabriel y Galán. 
Estas luces ancestrales llegaron a tal obsesión que dicha leyenda también se puede escuchar cantada por los ancianos del lugar.
El trágico caso de Nicolás Sánchez Martín.
Fue a primeros de noviembre de 1917. Nicolás Sánchez Martín " Colás "vecino de Cambroncino, hombre cabal y trabajador, atendía su negocio (criaba cerdos y vendía fruta entre otras cosas). Un buen día habiendo realizado una venta de marranos en el mercado de Ahigal, cuando deshacían lo andado (iba acompañado de dos vecinas de Cambroncino: María Iglesias, la Habanera y su hermana Pepa) y a punto de asomar por el puerto,vieron una luz que flotaba sobre el río, las dos mujeres estimaron prudente pernoctar en Rivera Oveja, sin embargo " Colás " siguió monte abajo, con la única compañía de la mula y un machete. Pero, cuando se disponía a cruzar la torrentera, la luz voló a su encuentro, esperándole al otro lado del río." Colás " y la mula salvaron las aguas y, nada más pisar tierra la luz se interpuso en su camino. Al intentar pasar y ser obstaculizado por la misteriosa luz el hombre echó mano de su cuchillo y le gritó " O te apartas o te aparto ". La luz entonces arremetió contra las patas de su caballería y a duras penas entre coces y brincos ganaron la orilla. El hombre quedo muy impresionado y sin aliento y así estuvo durante tres días. 
El hecho es que " Colás " un hombre robusto y de excelente salud, y que en aquellos momentos contaba con la edad de treinta y nueve años, se debatió durante nueve días entre la vida y la muerte, falleciendo finalmente al noveno día de su encuentro con la extraña " Luminaria " entre terribles dolores. Su muerte según certificó el galeno que le atendió en sus últimos días, Don Víctor Sánchez Hoyos, se produjo por una pulmonía, aunque la familia del fallecido sostuvo siempre que fue a causa de la impresión que el bueno de " Colás " sufrió al encontrarse con la mortífera luz.
También comentaros que cuando no existía la luz, había personas con gran picaresca que se dedicaban a robar las cosechas asustando a los vecinos con los candiles por las montañas , de ahí posiblemente se creó esa leyenda de la luz de Ribera Oveja.



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